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Al
finalizar sus estudios, los discípulos becados pueden participar
en el espectáculo
ecuestre como jinetes profesionales y algunos otros regresan
al rancho en el que prestan sus servicios, ya preparados para transmitir
a otros trabajadores los valiosos conocimientos adquiridos.
En
cuanto a los potros, solo los mejores son preparados a través
de un cuidadoso entrenamiento gimnástico de toda su musculatura,
hasta alcanzar la capacidad de ejecutar, en perfecto equilibrio,
los más difíciles ejercicios, pero siempre en consonancia
con su forma natural de desarrollar los aires. Hasta alcanzar el
grado de "Alta Escuela" en la "Universidad de la
Doma".
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